En el diseño de las políticas culturales del Estado, existen dos enfoques principales para la distribución de fondos públicos:
Modelo Institucional: Prioriza la canalización del presupuesto hacia grandes museos, ferias de arte, galerías comerciales y productoras de festivales. En la práctica, esta financiación toma la forma de subvenciones para cubrir costes logísticos de exposiciones, la adquisición de piezas por parte de colecciones estatales, patrocinio de pabellones y campañas de marketing.
Modelo Directo: Prioriza la entrega de los fondos a las personas físicas que crean el arte. Esto se materializa en la implementación rentas básicas mensuales para trabajadoras culturales, transferencias directas para la compra de materiales o el alquiler de talleres individuales, y becas de libre creación que se otorgan directamente al artista sin requerir que su obra esté vinculada a una galería comercial.